Marketing Socialmente Responsable

El marketing socialmente responsable es la gestión con responsabilidad social de los programas de marketing en cualquiera de sus especialidades: comercial, social, sin fines de lucro, etcétera. Es un modo de gestionar que se vincula con la atenta observación de los ciudadanos sobre el comportamiento de las empresas y la acción de las asociaciones que defienden los derechos de los clientes, ha obligado a las empresas a trabajar bajo reglas éticas que le permitan tener una buena imagen en el mercado.

¿Qué aspectos debe mejorar la gestión del marketing?

Entre los aspectos para reflexionar y mejorar del uso del marketing, en primer lugar, no se debería perder de vista, la gran influencia que puede tener una estrategia de marketing, en los hábitos de consumo del ser humano, por ello toda acción de marketing se debe basar en el respeto a la dignidad humana. Esto significa: considerar la moral, la cultura y las necesidades espirituales de la persona.

Jean Lambin describe al marketing salvaje de la siguiente forma: el marketing ha desarrollado desde la óptica de venta, una cierta agresividad comercial, con la hipótesis implícita de que el mercado es capaz de absorberlo todo, si se le somete a la presión suficiente.

Comportamientos incompatibles con el marketing socialmente responsable

La oferta de productos defectuosos o peligrosos en su uso, la exageración del contenido aparente del producto, el uso de prácticas fraudulentas en materia de precios y de política de descuentos, utilizar en forma abusiva los métodos promocionales que explotan el lado impulsivo de los comportamientos de compra y la exageración por la publicidad de los atributos de un producto y de la promesa que representa, la venta forzada o la venta bajo presión; son los principales ejemplos de lo que varios autores llaman marketing «salvaje».

Lambin señala, que recurrir con demasiado entusiasmo a la publicidad y a la venta puede desembocar de alguna manera en una mercadotecnia de manipulación o un marketing salvaje, cuyo objetivo es someter la demanda a las exigencias de la oferta, en vez de adaptar la oferta a las expectativas de la demanda.

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